jueves, 14 de diciembre de 2017

"El ardor de la sangre", por Irène Némirovsky.

Todo ocurre en una tranquila villa de provincias francesa, a principios de los años treinta. Silvio, el narrador, ha dilapidado su fortuna recorriendo mundo. A los sesenta años, sin mujer ni hijos, sólo le queda esperar la muerte mientras se dedica a observar la comedia humana en este rincón de Francia donde, aparentemente, nunca sucede nada. Un día, sin embargo, una muerte trágica quiebra la placidez de esa sociedad cerrada y hierática. A partir de allí, emergen uno tras otro los secretos del pasado, hechos ocultados cuidadosamente que demuestran cómo la pasión juvenil, ese ardor de la sangre, puede trastornar el curso de la vida. Como en el juego de las cajas chinas, las confesiones se suceden hasta llegar a una última y perturbadora revelación.

Cuando me toca hacer frente por primera vez a una autora tan aclamada como Irène Némirovsky, tengo por costumbre hacerlo con alguna de sus novelas menos conocidas. Es algo así como dejarse el mejor bocado para el final. En este caso, supongo, la gran obra sería "Suite francesa". Por eso voy a postergarla, y por eso mismo decidí empezar por "El ardor de la sangre", una obra quizá menor de la autora, que vio la luz por primera vez en 2004, muchos años después de su muerte en Auschwitz.

"El ardor de la sangre" se ambienta en la campiña francesa, a principios de los años treinta. Confieso que el entorno rural no acaba de seducirme, quizá porque la niña que yo fui no siente tan lejos esa sociedad cerrada, poblada de gente bien, cuyo sonido más característico es el de la murmuración. En donde yo me crié, también se hablaba de los hijos que eran de otro padre, o de los hombres que visitaban a escondidas a mujeres casadas que luego iban a comulgar.

Partiendo de esa misma premisa, Némirovsky traza una novela de personajes, en la que el narrador, Silvio, actúa apenas como observador de las vidas de los demás, y su presencia sólo tendrá cierta relevancia al final, cuando se acaben de destapar todos los secretos. A través de sus ojos, conocemos a su prima Hèléne y a su esposo, François, un matrimonio perfecto en apariencia; a la hija de estos, Colette, y a su esposo, Jean Dorin, cuya trágica muerte destapará la caja de los secretos y las habladurías. Némirovsky nos propone un viaje al interior de sus personajes, a su psicología y su pasado, al tiempo en que se dejaron llevar por una pasión que ahora resuena, lejana y absurda, en sus cabezas.

Hay algo, claro, de crítica social en esta novela breve, pero hay, sobre todo, una exaltación del amor más puro, el que sólo se puede vivir a ciertas edades, ese que nos enloquece. Y en contraposición, la perspectiva de ese mismo ardor visto tras el paso de los años, con la distancia que otorga el tiempo y la vejez.

Me ha gustado, en general, mi primer acercamiento a Némirovsky, aunque tengo que confesar que también me ha sabido a poco, y no me refiero a la extensión de la novela, que supera apenas las ciento cincuenta páginas, sino a falto de profundidad. También acusa cierta falta de ritmo, quizá por su carácter intimista, que se solventa, precisamente, por su brevedad. Pero sin duda, seguiré indagando en la obra de la autora ucraniana.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Leyendo (XLV)





El mes de diciembre tiene siempre algo de apocalíptico cuando uno trabaja en un colegio: notas, funciones, exámenes, villancicos, salidas, ensayos... A todo eso súmale cenas, salidas y calorías como para hacer acopio ante el fin del mundo. Y este frío que nos ha caído de repente y que nos dejado como carámbanos.

Así que para ambientar aún más este mesecito que tenemos por delante, yo leo "Veinte", lo nuevo de Manel Loureiro, una distopía que recibí la semana pasada gracias al sorteo que organizó en su canal El búho entre libros.

Feliz semana a todos. :)




Lectora de tot sortea un ejemplar de "Los mares del alba" de Mar Cantero.
Hasta el 17 de Diciembre.
Bases.



En el blog De lector a lector, sorteo de un ejemplar de "Por encima de la lluvia" de Víctor del Árbol.
Hasta el 9 de Diciembre.
Bases.









Sorteo 2º Aniversario en el blog Cada vez que te leo.
Hasta el 15 de Diciembre.
Bases.






En el blog 1000 libros y reseñas, sorteo de un ejemplar de "El jardín de Sonoko" de David Crespo.
Hasta el 18 de Diciembre.
Bases.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Leyendo (XLIV)



¡Buenos días!

Esta semana será la de mi estreno con una autora a la que hace mucho que quiero leer, Irène Nemirovsky. La semana pasada, en un viaje, me crucé con un par de títulos suyos en una librería y me dije que aquello debía ser una señal. Así que no voy a postergarlo más, y empezaré por "El ardor de la sangre".

¿Qué leéis vosotros?

¡Feliz semana!



Sorteo segundo aniversario en el blog de Las Inquilinas de Netherfield.
Hasta el 17 de Diciembre.
Bases.










En el blog Adivina quien lee, sorteo de un ejemplar de "Los mares del alba" de Mar Cantero.
Bases.





En el blog Bookeando con Mª Ángeles, sorteo de un ejemplar de "Brilla todo lo que puedas" de Sara Rattaro.
Hasta el 8 de Diciembre.
Bases.







lunes, 13 de noviembre de 2017

Leyendo (XLIII)



 ¡Buenos días!

A pesar de que aún no hemos alcanzado el ecuador de noviembre, ya entramos en esas fechas en que me dedico a ir dando carpetazo a novelas que he ido empezando a lo largo del año y, por una u otra razón, no he terminado. ¿Vosotros también tenéis estas manías?

El caso es que en cuanto termine mi actual lectura, "Todos los días son nuestros" de Catalina Aguilar Mastretta, me pondré a ello. Bonita, por cierto, la forma de narrar de esta autora, aunque no tengo claro si acabará calándome tanto como esperaba. Esperemos que no me traicionen las expectativas.

¡Feliz semana!



Los blogs Entre mis libros y yo, De lector a lector, Leyendo en el bus y El búho entre libros sortean un ejemplar cada uno de lo nuevo de César Pérez Gellida, "Konets".
Hasta el 23 de Noviembre.
Bases en cada uno de los enlaces.








Sorteo de otoño en el blog El templo de la lectura.
Hasta el 30 de Noviembre.
Bases.




jueves, 9 de noviembre de 2017

Don de lenguas

Barcelona, 1952. Quedan pocas semanas para el Congreso Eucarístico, y la consigna oficial es dar una imagen impoluta de la ciudad, pues está en juego la legitimidad internacional del Régimen.
Ana Martí, novata cronista de sociedad de La Vanguardia, encontrará en el encargo de cubrir el asesinato de Mariona Sobrerroca, una conocida viuda de la burguesía, su oportunidad para escribir sobre temas serios. el caso ha sido encomendado al inspector Isidro Castro de la Brigada de Investigación Criminal, un hosco policía de doloroso pasado, que tendrá que aceptar de mala gana que Ana cubra la investigación.
Pero la joven periodista pronto descubrirá nuevas pistas que se apartan de la versión oficial de los hechos y recurre a la ayuda de su prima Beatriz Noguer, una eminente filóloga. Lo que en principio parecía una inofensiva consulta lingüística sobre unas misteriosas cartas encontradas entre los papeles de la difunta se convertirá en el inicio de una serie de revelaciones en las que están implicadas personas muy influentes de la sociedad barcelonesa.
En medio de un ambiente hostil poblado de funcionarios y políticos corruptos, porteras entrometidas, policías violentos, prostitutas y ladrones de buen corazón, la inteligencia y el arrojo de Ana y los conocimientos lingüísticos y literarios de Beatriz serán sus únicas armas para resolver el caso.

Hacía mucho que quería leer a Rosa Ribas, y coincidiendo con la publicación de su última novela, "La luna en las minas", me decidí a estrenarme con ella. Es difícil atinar a la primera a la hora de escoger un título de una autora tan prolífica, así que le dejé toda la tarea al azar. En la biblioteca estaba "Don de lenguas", me gustó mucho esa portada en blanco en negro (qué bonitas las ediciones de Siruela) y me la llevé a casa. De esto hace ya unos meses, y aún tenía pendiente hablaros de ella. Y es que me dejó con muchas sensaciones encontradas...

Ya os adelanto que la puesta en escena no era la mejor para conquistarme precisamente a mí. El apogeo del franquismo en España es una época gris, con la que me cuesta lidiar y de la que se ha escrito tanto y hemos leído tanto, que a veces uno no necesita saber más. Aún así, se agradece a Rosa Ribas, que escribe aquí a cuatro manos junto a Sabine Hofmann, que la cuestión política sea un mero escenario y que se centre más en el papel de la mujer. En este caso, en una Ana Martí que quiere hacer periodismo. Periodismo de verdad, nada de ésas crónicas rosas que escribe desganada porque al fin y al cabo, es lo único que se le permite escribir. Y por si fuera poco ser mujer, Ana debe cargar también con el apellido de una familia caída en desgracia tras la guerra, y el recuerdo de un hermano asesinado por el régimen.

"En los últimos años muchas palabras habían cambiado de significado. [...] También habían cambiado los nombres de las calles y las plazas, la forma habitual de los regímenes de tomar posesión de los lugares. [...] Unas palabras desaparecían, otras mutaban de significado, otras devenían omnipresentes, como España, destino, hombría, santo."

A través del personaje de su protagonista, nos regalan Ribas y Hofmann varios momentos entrañables, como el pasaje en que ofrece sus servicios como amanuense en las casetas cerca del mercado de la Boquería, leyendo y redactando cartas para aquellos que no sabían hacerlo; o la historia de Carmiña y Hernán, ella preparando un ajuar a base de pequeños robos y él en la cárcel por robar una máquina de coser. Ribas retrata desde otra perspectiva una época caracterizada por la represión y la censura.

Son los personajes lo que sostienen la trama de "Don de lenguas", y no al contrario. Quizá la que menos me ha llenado ha sido esa Ana Martí, una heroína un tanto forzada que yo no me acabé de creer. Mucho más me gustó su prima, Beatriz Noguer, la filóloga capaz de leer entre líneas y desentrañar misterios de entre las letras de una carta. Eché de menos algo más de protagonismo del inspector Castro, un tipo del ala dura que tiene una interesante progresión como personaje pero del que me habría gustado saber más para acabar de creérmelo. Todos ellos confluyen en una trama que se narra sin grandes aspavientos, a un ritmo pausado y sin demasiado giro ni revelaciones sorprendentes.

Como veis, me he topado en mi primer encuentro con Rosa Ribas con ciertos aspectos que me han gustado mucho y otros tantos que no. Y ante estos casos, mi decisión es siempre la misma. Volver a leer a la autora y ver qué prevalece. ¿Me recomendáis, ya que estáis aquí, alguna otra novela suya?


lunes, 6 de noviembre de 2017

Leyendo (XLII)



¡Buenos días!

Poco me cundió la lectura la semana pasada, y no por falta de ganas, porque las dos novelas que tenga en la recámara me apetecen mucho. Empezaré por "7LR" de José Miguel de los Ríos, una de aventuras, y seguiré por "Todos los días son nuestros" de Catalina Aguilar Mastretta que recibí la semana pasada gracias al sorteo organizado por El búho entre libros en conjunto con otros blogs.

¿Qué leéis vosotros?

¡Feliz semana!




Sorteo en el blog Another little book.
Hasta el 7 de Noviembre.
Bases.






Marina, del blog Mis lecturas, sortea un ejemplar de "Los mares del alba" de Mar Cantero.
Hasta el 21 de Noviembre.
Bases.



Pedro, El búho entre libros, celebra el quinto aniversario de su blog con el sorteo de un ejemplar de "Todos mienten" de Mindy Mejía.
Hasta el 19 de Noviembre.
Bases.






Carmen, del blog Libros en mi biblioteca, sortea un ejemplar de "Caen estrellas fugaces".
Hasta el 13 de Noviembre.
Bases.






Lectora de tot sortea un ejemplar de la novela "2065" de José Miguel Gallardo.
Hasta el 26 de Noviembre.
Bases.

jueves, 2 de noviembre de 2017

"Nosotros en la noche", por Kent Haruf.

Louis Waters y Addie Moore llevan gran parte de su vida siendo vecinos en la apacible localidad de Holt, en Colorado. Ambos enviudaron hace años y acaban de franquear las puertas de la vejez, por lo que no han tenido más opción que acostumbrarse a estar solos, sobre todo en las horas más difíciles, después del anochecer. Pero Addie no está dispuesta a conformarse. De la forma más natural, decide hacer una inesperada visita a su vecino: «Me preguntaba si vendrías a pasar las noches conmigo. Y hablar...». Ante tan sorprendente propuesta, Louis no puede hacer otra cosa que acceder.

Al principio se sienten extraños, pero noche tras noche van conociéndose de nuevo: hablan de su juventud y sus matrimonios, de sus esperanzas pasadas y sus miedos presentes, de sus logros y errores. La intimidad entre ambos va creciendo y, a pesar de las habladurías de los vecinos y la incomprensión de sus propios hijos, vislumbran la posibilidad real de pasar juntos el resto de sus días.


Addie ha llegado a esa edad magnífica en la que le importa poco y menos lo que piensen los demás de ella. Addie lleva una vida tranquila, demasiado apacible quizá para una mujer que se encuentra bien y en cuyos planes a corto plazo no entra la opción de dejarse morir tejiendo bufandas en un sillón. Addie está harta de guardar la compostura y está harta de estar sola. Y así se lo dice a su vecino Louis, otro que tal baila, que tampoco está por la labor de irse al otro barrio a pesar de que ya nadie parece esperar nada de él. Addie y Louis son dos ancianos más, de ésos que a veces parecen invisibles en este mundo en que vivimos, que no se resignan a ser un simple elemento de atrezzo en la vida de sus hijos. Que aún tienen una vida, la suya, y la quieren vivir de la mejor forma posible. Por eso Louis acepta la propuesta de Addie, y allí se planta una noche, con su pijama y su cepillo de dientes, dispuesto a compartir una cerveza con su vecina antes de irse a la cama con ella.

La incomodidad inicial va dejando paso, poco a poco, a una intimidad deliciosa en la que Louis y Addie se sienten cada vez más ellos mismos, sin el hándicap de su edad o de su vida anterior. Asistimos, como invitamos de excepción, a unos diálogos colmados de humor y ternura, a una historia sencilla que te gana, precisamente, gracias a esa baza.

Reina en la narración de Haruf una serenidad palpable, una calma que no sé si sale del autor, que escribió "Nosotros en la noche" a sabiendas de que eran sus últimos días. Supongo que es difícil abstraerse de ese factor cuando, como lector, te acercas a la novela conociendo esa sentencia que pende sobre la cabeza del que escribe. Puede que yo sea muy sugestionable, pero era algo que sobrevolaba constantemente mi lectura, y que ante ciertas frases y antes ciertos instantes que viven Addie y Louis, me provocaba un pellizco en el estómago. Una tristeza que dudo que Haruf quisiera transmitir, pero que yo no podía ignorar.

Confieso que ha sido para mi una lectura bonita pero que me ha puesto un poquito triste. Me ha hecho añorar, me ha hecho sentir cierta inquietud, a ratos incluso culpabilidad, sobre todo ternura. Y eso es lo mejor de esto, cuando las letras nos alcanzan.